Elementos de la tierra

Elementos de la tierra

Vivir en una pequeña isla volcánica canaria definitivamente tiene un impacto en mis enfoques terapéuticos. Cualquiera que se quede aquí se enfrenta a los elementos de la tierra muy intensamente todos los días.

Tormentas y vientos a diario, estamos rodeados de formaciones de rocas volcánicas rugosas, salvajes y enormes edificantes, el Atlántico rueda gischtspeiend y enormes olas de metros hasta la playa de guijarros y arena. Es un espectáculo fenomenal diario.

LA TIERRA es una gran parte de la isla y, por supuesto, caminamos a todas partes todos los días.

EL FUEGO fue el desencadenante de la isla y el estado volcánico en el que ahora se encuentra. Por supuesto, también nos acompaña a diario en forma de sol.

EL AGUA rodea toda la isla como un Océano Atlántico y riega el bosque de hojas perennes en forma de vientos y nubes.

EL AIRE fluye aquí intensamente en forma de dos vientos influyentes, los vientos alisios del noreste y la corriente de Canarias. Aquí suele haber una pequeña brisa y, por lo tanto, nos enfrentamos constantemente con este elemento.

Hay formas maravillosas de hacer más con el poder de los elementos y usarlos para su propia curación.

Por ejemplo, el contacto consciente con la tierra ayuda con nuestra propia “conexión a tierra”, cuando llegamos a nosotros mismos, a lo que realmente somos. Hay muchos buenos ejercicios que me gustaría incorporar en las sesiones si es necesario.

Incluso lidiar con el fuego puede hacer grandes cosas. Por ejemplo, en un ritual de fuego, todas las cosas (simbólicamente o en forma de escritura u objetos) se pueden quemar y “soltar” que ya no queremos. Esto puede ser, por ejemplo, experiencias pasadas, comportamientos no deseados o personas de las que queremos distanciarnos. Entonces podemos enfocarnos en esas cosas que queremos expandir. Estos pueden ser, por ejemplo, nuevos comportamientos, deseos, intenciones u objetivos específicos.

Incluso en contacto con el agua, los rituales más diversos pueden entrelazarse. El agua con su claridad relajante es siempre un lugar maravilloso para relajarse. Podemos ubicar un río, un lago, un estanque o una piscina como un oasis de paz concreto para relajarnos o meditar, o “hundirnos” en los “barcos” de agua que persiguen intenciones específicas. Podemos escuchar el sonido del agua y lidiar con lo que está por venir.

El viento, por ejemplo, es un gran compañero en bailes o meditaciones activas, si sabemos exactamente lo que queremos. Porque el viento tiene mucho poder para apoyar e impulsar nuestras “intenciones”.

Las posibilidades de integrar nuestras fuerzas naturales son múltiples y se pueden individualizar mejor.